Guía · Preservar
Cómo guardar fotos físicas de forma segura
Incluso después de digitalizarlas, vale la pena proteger las copias originales. Aquí te explicamos cómo guardar las fotos físicas para que se deterioren lo más lento posible: el lugar, los materiales y el manejo adecuados.
Las fotos son objetos químicos y el calor, la luz y la humedad son sus enemigos. Unas pocas decisiones sencillas sobre su almacenamiento pueden añadirle décadas de vida a una copia impresa.
Los tres enemigos: calor, luz y humedad
Las fotografías pierden color y se deterioran más rápido cuando se exponen a:
- Calor: acelera la descomposición química de los tintes.
- Luz: en especial el sol directo y los rayos UV, que decoloran la imagen.
- Humedad: provoca manchas, moho y hace que las fotos se peguen entre sí.
Controla estos tres elementos y frenarás de forma drástica su deterioro.
Dónde y cómo guardar las fotos impresas
- Elige un espacio interior estable. Un armario fresco y oscuro es mejor que un ático, sótano o garaje, donde las condiciones varían enormemente.
- Usa materiales de conservación. Guarda las copias en cajas, fundas o álbumes libres de ácido y lignina. Evita los álbumes antiguos de páginas “magnéticas” adhesivas y los plásticos de PVC, que dañan las fotos con el tiempo.
- Mantenlas planas y separadas. Evita que se rayen y se peguen; no amontones las fotos sueltas y apretadas.
- Sujétalas por los bordes con las manos limpias y secas.
Digitalízalas para no tener que manipular los originales
La mejor forma de conservar una foto frágil es no manipularla, y no tendrás que hacerlo una vez que esté digitalizada. Escanea tus fotos, restaura las copias, y disfruta, comparte y anima las versiones digitales mientras los originales descansan seguros en su lugar de almacenamiento. Combina esto con una buena rutina de copia de seguridad y tus recuerdos estarán protegidos por todos lados.